Vida San Carlos

Transitar estudiantil

Segunda edición

Javier Anzures

Artist in the making: un estudiante de pintura en la Academia de San Carlos durante la década de los 60’s

Por Alejandra Cortés Rodríguez

Imagen proporcionada por el entrevistado

En esta ocasión, entrevistamos al maestro Javier Anzures Torres, quien nos cuenta cómo fue estudiar pintura en San Carlos a finales de los sesenta:

Descubrí la Academia de una manera azarosa…incluso podría decirse que fue accidental, esto fue aproximadamente en noviembre de 1968.

Lo que pasa es que terminé la secundaria muy tarde…reprobé varias materias en el último año y al finalizar preferí ponerme a trabajar. Aunque mi área de especialidad era la ingeniería, yo desempeñé muchos oficios, hice casi de todo, pero al percatarme de que la vida era demasiado cruenta, decidí continuar mis estudios; me propuse entrar a cualquier escuela que estuviese aceptando alumnos: en donde había una convocatoria abierta, ahí estaba yo, listo para quedarme.

Mientras esperaba resultados, seguí buscando trabajo, y en una de esas me tocó venir a una entrevista en la calle de Correo Mayor, pero cuando pasé frente a la Academia, me asomé porque me dio mucha curiosidad el edificio. ¿Será una iglesia?, me pregunté, pero no me hizo sentido que lo fuera por las esculturas exhibidas…No pude quedarme mucho tiempo, tenía que ver lo del trabajo, pero en cuanto terminé ese asunto, regresé y me maravilló atravesar el patio, verme bañado por la luz bajo el domo de cristal, fue una experiencia mística para mí… esa sensación de misticismo la experimenta cualquiera que entre por primera vez a este recinto.

Ya en el patio, vi pasar a un alumno, lo interrogué y me comentó que la Academia era una escuela de dibujo y pintura…pero él no tenía muchas ganas de platicar, porque me mandó a la dirección para pedir informes; ahí me enteré de las fechas de examen, luego lo presenté y me quedé. Por esos tiempos, podías ingresar como alumno con la secundaria terminada. Recuerdo que mis compañeros dibujaban mejor que yo, así que me sorprendió mucho saber que me habían aceptado.

Pude ver el trabajo de los otros aspirantes porque, en realidad, el examen que nos hacían para ingresar en esa época era parecido a un curso propedéutico, veníamos quince días: la primera semana, nos tocaba dibujo en la mañana y en la tarde pintura; en la segunda, temprano era escultura y después nos pedían hacer trabajos de creatividad.

Las clases y los profesores a finales de los 60’

En la época de abril del 69, el turno para estudiar en la Academia era mixto, lo cualquiere decir que había turno matutino y vespertino.También asistías el sábado, la salida era al medio día. Yo estaba estudiando para ser técnico en pintura.

Recuerdo mucho las clases de dibujo de primer año por los modelos de figuras. Por ejemplo, primero te ponían un cubo blanco de madera, después un triangulo, más adelante un círculo con un orificio, y para finalizar, un objeto de cristal o metal; dibujar esos últimos era muy complejo. Una vez que dominabas eso, debías entrarle a la perspectiva, usualmente dibujabas alguna parte de la Academia. Aún conservo algunos dibujos de esa época. En cuanto a mis maestros, en primer semestre tuve dibujo con el maestro Herrera Cartaya; litografía, impartida por el maestro Javier Arévalo; escultura, con el maestro Manuel Silva, e historia del arte con el maravilloso maestro Parellón.

Así fue el primer año, y en segundo nos volvió a tocar en pintura Herrera Carta ya, él era muy temperamental. Recuerdo que cuando empezamos a pintar, nos dio una formación casi de kinder: nos en señó a mezclar pigmentos, pero no nos daba todo de golpe, si no que nos vertía la mitad de hierba y la mitad de resistente en unos frasquitos. Primero nos enseñó a hacer la mezcla con resistol y de ahí le haciamos como podíamos: pintábamos como Dios nos daba a entender.

-Imagen proporcionada por el entrevistado

Ya después nos pasamos a usar temple de huevo todo el año, porque el maestro decía que si usábamos óleos, nos haríamos mañosos, por eso sólo pintabamos al temple y pues Cartaya no nos explicaba nada. En cuanto supe que al siguiente año repetiríamos con él, me cambié a la clase del maestro Capdevila; a él suelen halagarlo por sus grabados, pero también fue un excelente profesor de pintura. Por esa época, Carlos Olachea había regresado de París para impartir la clase de dibujo en mi grupo, pero cuando nos explicaba, entendíamos muy poco, y después teníamos que ir con Capdevila a que nos lo tradujera.
Siempre disfruté las clases de Capdevila porque nos prestaba sus libros, nos leía y se podía conversar muy bien con él. 

Lo único malo era que, como estaba siempre en planta baja, en los salones de grabado, teníamos que ir a buscarlo. Algo que recuerdo mucho de él es que, algunas veces, metía el pincel en su café, y así pintaba mientras nos explicaba.

En tercer año, tuvimos al maestro Gil berto Aceves Navarro, quien vivió varios años fuera de México, y cuando regresó, fue a la Esmeralda para ver si podía im partir alguna clase, pero le dijeron que toda la planta estaba completa. Después de eso, vino a la Academia; por ese en tonces, el director era Garibay y Aceves habló con él para ver si conseguía un lugar aquí en San Carlos, pero tampoco hubo suerte, eso le provocó una carca jada al maestro Aceves y sólo con esa acción, el profesor Garibay dijo que lo llamaría en cuanto hubiese una vacan te. Pasaron menos de tres semanas para que eso ocurriera.

Tomar clases con el maestro Aceves Navarro fue una experiencia muy extrema: nos daba cuatro horas seguidas de dibujo sin descanso. Mucha gente piensa que Aceves fue bastante enojón, pero solamente era estricto, si te regañaba era porque te pasabas de listo. Es uno de los maestros a los que recuerdo con mucho cariño.

-Imagen proporcionada por el entrevistado

El primer performance de la Academia

Cuando ingresé como alumno me sorprendió ver que compañeros de grados superiores protestaban para que la educación mejorara, para que hubiese un cambio: era una época en la que los alumnos se organizaban para tomar acción. Por ejemplo, una vez hubo una exposición de profesores en las galerías, pero los alumnos de quinto año estaban inconformes por alguna razón, así que entraron en la galería y colgaron papel de baño en los cuadros; también escribieron una frase en el piso, fue algo así como el primer performance que se realizó en San Carlos, por decirlo así.

Otra cosa que recuerdo mucho es una de las primeras exposiciones que vi al llegar aquí: era algo bastante experimental, era arte contemporáneo diríamos ahora, porque se trataba de una instalación donde solo destacaban formas geométricas y luces. Ver algo así me impactó, pues yo en ese entonces estaba en primer semestre y lo único que quería era pintar al óleo.

-Imagen proporcionada por el entrevistado

Viajes en compañía de colegas y amigos

Durante mi tiempo como estudian te, hice muchos viajes junto a mis compañeros de generación. Algunos compartían clase conmigo y otros eran de grados anteriores o superiores, pero todos nos juntábamos. Estaba por ejemplo Melquiades Herrera, Luis René, Aderete, Silvia, Pedro Asensio y varios más. En esos tiempos estaba en boga la lucha social, pues acababa de pasar lo del 68’, y nosotros de jóvenes hacíamos carteles, nos reuníamos e incluso formamos un grupo musical.

Lo que más recuerdo de esa época, fue uno de los primeros viajes que hicimos a Veracruz para pintar murales. Nos acompañó un gran equipo de maestros: estaba Pérez Flores, Becerril, Olachea, Aceves, Trinidad Osorio…ellos se fueron a parte y nosotros íbamos en camión.

-Imagen proporcionada por el entrevistado

Una vez que llegamos a Jalapa, nos dividieron en tres equipos, a mí grupo le tocó pintar murales en Paso de Ovejas, donde nos dijeron que el presidente municipal nos recibiría.

Nos había invitado un priista que nos pagó todo, así que le preguntamos a un policía y en cuanto supo quienes éramos, nos metió a una cantina diciendo que era cortesía de la casa. Así estuvimos paseando por el pueblo, hasta que después de varios días, nos preguntamos: ¿a qué hora iremos a pintar? Porque el trabajo debía hacerse en una barda muy extensa, pero inalmente logramos ver al presidente, quien nos permitió dar clases de arte a los niños de la localidad, también les dimos una plática sobre muralismo mexicano y al final, hicimos el mural. Hace como cinco años aproximadamente, conocí a un muchacho que venía de ese pueblo y me dijo que esos murales todavía estaban ahí.

Todas estas experiencias me hicieron enamorarme del arte, crecí mucho como artista, como persona durante el tiempo que fui estudiante en San Carlos, sobre todo por las relaciones de amistad que forjé. Sinceramente, yo llegué siendo analfabeta en cuestiones artísticas, y fue
gracias a las recomendaciones de lectura de los compañeros que empecé a adentarme en este mundo cultural. Al principio, todas las obras me parecían iguales, pero conforme pasó el tiempo, logré diferenciar los estilos, conseguí apreciar las difrencias del barroco, del neoclásico y demás. Cuando llegué aquí, nunca imaginé que me quedaría toda la vida, pero estoy muy agradecido por ello.

-Imagen proporcionada por el entrevistado

NO te puedes perder la continuación de esta magnífica entrevista en el siguiente número.

VIDA SAN CARLOS FAD, segundo número febrero 2026, es una publicación trimestral, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, Alcaldía Coyoacán, Código Postal 04510, Ciudad de México, a través de la Antigua Academia de San Carlos, Academia 22, Centro Histórico, Cuauhtémoc, C.P. 06000 Ciudad de México, https://vidasancarlos.fad.unam.mx/ correo electrónico vida.sancarlos.fad@gmail.com. Editor responsable: Laura Michelle Sandoval Martínez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo de Difusión vía red de cómputo para esta publicación bajo el número 04-2025-111914381700-203, ISSN en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Laura Michelle Sandoval Martínez, editor responsable, con domicilio ubicado en la Antigua Academia de San Carlos, Academia 22, Centro Histórico, Cuauhtémoc, C.P. 06000 Ciudad de México. Fecha de la última actualización: 6 de febrero de 2026. La responsabilidad de los textos publicados en la revista electrónica VIDA SAN CARLOS FAD recae exclusivamente en los autores y su contenido no refleja necesariamente el criterio de la Institución. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la facultad de artes y diseño.