Vida San Carlos

Transitar estudiantil

El Legado de la Academia de San Carlos: Una Conversación con el Doctor

JOSÉ DE SANTIAGO SILVA

Por Alejandra Duarte

Dr. José de Santiago pintando

“Para enseñar  uno tiene que convertirse también en joven, para hacerse entender y nutrirse de los jóvenes”

La historia de la Academia de San Carlos es una de tradición, aprendizaje y profundo compromiso social. En una amena charla con el Doctor José de Santiago, quien vivió esta historia en carne propia, conocemos su perspectiva sobre este emblemático lugar de formación artística en México. 11 Desde muy joven, el Doctor José de Santiago ya escuchaba hablar de la Academia de San Carlos gracias a su padre, quien mencionaba a este espacio como una referencia en el ámbito artístico. Sin embargo, fue al regresar a México, después de vivir en el extranjero, que decidió buscar un lugar donde estudiar. Fue así como, en su búsqueda por un espacio académico que le ofreciera algo distinto, se encontró por primera vez con la Academia San Carlos. “Me impresionó muy positivamente el ambiente que se respiraba allí. El patio, con las esculturas que ofrecía, me llamó muchísimo la atención”, recuerda. En ese momento histórico, la academia aún mantenía un ambiente de respeto hacia las tradiciones, pero con una gran apertura a la innovación, lo que lo atrajo profundamente. Un día se acercó, preguntó por el proceso de inscripción y fue recibido por el propio director, Roberto Garibay, de forma tan afable que supo de inmediato que ese sería su lugar.
Claro que su paso por la Academia fue una experiencia formativa que dejó una huella profunda. Para el Doctor José de Santiago, la calidad de los profesores y la atmósfera cultural fueron elementos clave en su desarrollo artístico. De hecho, recuerda con especial cariño a Benjamín Coria, su primer maestro, quien además de enseñarle la técnica de la pintura, le transmitió un enfoque de la vida que trascendía el aula.
Coria, quien tuvo contacto directo con artistas de la vanguardia como Picasso y Modigliani, no solo era un excelente pedagogo, sino también un hombre de gran calidez humana. “La primera cerveza de mi vida la tomé en su compañía, después de las clases, en el centro de la ciudad”, menciona entre risas.
El ambiente de la Academia de San Carlos en esos años era profundamente inclusivo y progresista. La mística de trabajo era de gran compromiso social, y muchos de los profesores se alineaban con pensamientos de izquierda, lo cual resonaba con el joven José de Santiago, quien compartía estos ideales. Y es que la Academia no solo se caracterizaba por su enfoque académico, sino por el compromiso con la sociedad y la cultura.

Lecciones que trascienden el aula.

Las lecciones que el Doctor José de Santiago recibió en la Academia fueron más allá de la técnica artística. Uno de los aprendizajes clave que aún lleva consigo, y que también aplica en su labor como docente, es la importancia de tener una conciencia histórica para ser creador. Esta lección la recibió de la profesora Elisa Vargaslugo, quien le enseñó que “el que no tiene una conciencia histórica, no puede ser creador”. Esta reflexión se convirtió en un principio fundamental en su carrera.
Además de la conciencia histórica, los maestros también le inculcaron una fuerte ética de trabajo y una dedicación profunda al arte. Los profesores no solo eran grandes artistas, sino modelos a seguir, lo que lo inspiró a continuar su camino en la docencia.

Credenciales del Dr. José de Santiago

Una de las transformaciones más significativas que el Doctor de Santiago ha observado a lo largo de su carrera docente es el cambio en la relación entre profesores y alumnos. En sus tiempos como estudiante, el modelo de enseñanza era vertical, donde los profesores dictaban conocimiento y los estudiantes lo absorbían. Hoy en día, esa dinámica ha cambiado, y el aprendizaje se ha vuelto más interactivo, con un intercambio constante de ideas entre ambas partes.
“El proceso de enseñanza ahora tiene que ser diferente. Ya no se trata deun intercambio unilateral, sino de un diálogo constante”, explica. Además, reconoce que las generaciones actuales están más abiertas a cuestionar y proponer, algo que, a su juicio, enriquece el proceso educativo.

“El 68 fue una convulsión muy fuerte, no solo a nivel político, sino también en las artes. La escuela vivió un cambio radical, y los planes de estudio tuvieron que modificarse para reflejar esos nuevos tiempos”

El 68 y la revolución cultural.

El Doctor José de Santiago recordó con especial interés su paso por la Academia de San Carlos en el contexto de los acontecimientos de 1968, un año que marcó no sólo la historia de México, sino también la evolución de la enseñanza artística. Señaló que en aquel entonces el Museo de San Carlos todavía formaba parte de la Academia, lo que permitía a los estudiantes un contacto directo con piezas de gran valor histórico y artístico. Sin embargo, tras los acontecimientos del 68, el museo fue trasladado, alterando de alguna manera la dinámica de aprendizaje dentro de la institución.
“El 68 fue una convulsión muy fuerte, no solo a nivel político, sino también en las artes. La escuela vivió un cambio radical, y los planes de estudio tuvieron que modificarse para reflejar esos nuevos tiempos”, señala.
No obstante, el movimiento estudiantil de 1968 significó un quiebre en las estructuras académicas y sociales. José de Santiago Silva rememoró cómo la juventud de esa época comenzó a cuestionar las normas establecidas, desde la obligatoriedad del uso de corbata para ingresar a Bellas Artes hasta el modelo vertical de enseñanza. Por supuesto que la Academia no fue ajena a este proceso de transformación, ya que se convirtió en un espacio de debate y difusión de ideas políticas a través de boletines y pasquines, lo que a su vez generó una fuerte estigmatización de los estudiantes de San Carlos como elementos subversivos.

Foto de credencial del Dr. José de Santiago

Mientras que en el plano artístico, también hubo un conflicto entre las corrientes tradicionales y la introducción de nuevas tendencias. La revolución cultural de la época trajo consigo una reevaluación del arte, ampliando su espectro más allá de la pintura social dominante hasta entonces, así lo platica.
Como consecuencia, los planes de estudio se modificaron significativamente, y la carrera se homologó a nivel de licenciatura, reduciendo su duración y ajustándose a los modelos universitarios vigentes.
Para el Doctor José de Santiago, la Academia de San Carlos ha sido un ente vivo en constante evolución, cuya función ha sido responder a las necesidades de la sociedad. Su experiencia como estudiante y docente le ha permitido ser testigo de la transformación de la enseñanza, en la que la relación profesor-alumno ha pasado de ser jerárquica a un diálogo de construcción mutua del conocimiento.
Este cambio, impulsado en gran medida por los eventos del 68, sigue influyendo en la formación de nuevas generaciones de artistas y diseñadores.
Definitivamente el legado de la Academia de San Carlos, de acuerdo al Doctor de Santiago Silva, no solo radica en su contribución al arte mexicano, sino también en su capacidad de formar seres humanos completos, con una profunda conciencia social y cultural. De ahí que a lo largo de su carrera como docente y artista, siga transmitiendo esas enseñanzas, tanto en sus clases como en su trabajo.
“Para enseñar uno tiene que convertirse también en joven, para hacerse entender y nutrirse de los jóvenes”, concluye. Y es que para el Doctor José de Santiago, la enseñanza no solo es un proceso de transmisión de conocimientos, sino de crecimiento mutuo entre maestro y alumno, algo que continúa viviendo en su día a día.

Esta entrevista tiene todo:
 visión, arte y corazón. 

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